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"El sindrome de intestino irritable es
un trastorno complejo con componentes fisiológicos y psicosociales. Lo
mejor es que el tratamiento se administre en forma individualizada y se
ajuste a las necesidades de cada paciente". La incorporación de HS
dentro de las Psicoterapias Breves, cumple acabadamente esta
expectativa, por ser una verdadera terapia "cortada" a la medida de sus
necesidades, con la implementación un fonema, de la palabra,
jerarquizada como factor terapéutico procurador de las modificaciones
fisiológicas, funcionales y anímicas, que el paciente requiere.
Puntualmente en lo que concierne a la patología gastrointestinal y
en especial a los trastornos funcionales, numerosos investigadores
señalan a factores de orden emocional como capaces de producir
espasmos, dolor y alteraciones del tracto GI.
El estrés emocional, ha sido claramente relacionado con
síntomas GI funcionales y asimismo las funciones viscerales como la
secreción de jugos gástricos y la motilidad de la vesícula biliar,
estomago e intestinos, pueden ser clásicamente condicionadas.
La imaginación ejerce un rol importante en los trastornos
digestivos, por ejemplo con sólo la descripción de un olor desagradable
o la sola idea de la ingesta de alguna sustancia en mal estado, suele
ser suficiente para inducir una sensación nauseosa, aun en personas no
demasiado susceptibles.
Las correlativas fisiológicas de las emociones pueden ser asimismo
inducidas mediante condicionamientos hipnóticos. Muy probablemente,
estas emociones ejercen su actividad sobre todo el tracto GI, en una
combinación de vías bidireccionales que a través del eje
cerebro-intestino, actúan recíprocamente en conjunción con una
vulnerabilidad del tejido local, conduciendo como respuesta a la
sintomatología funcional.
En las enfermedades "psicosomáticas" con diagnostico GI funcional, en particular el SII Sindrome de Intestino Irritable o colon irritable, los síntomas suelen aparecer ante sucesos vitales amenazantes, durante periodos de estrés o tensión emocional, o aun después de estos periodos, con manifestaciones de tipo trastornos de la ansiedad, trastornos del estado anímico como la depresión,
y el deseo sexual inhibido, este ultimo en una prevalencia de 5 a 15
veces mayor que en una patología intestinal orgánica, es decir,
incluyen variedad de factores emocionales y reacciones viscerales a
tensiones físicas, anímicas y psicosociales.
El adecuado y oportuno tratamiento psicológico
de estos factores emocionales coadyuva en disminuir el estado de
vigilancia sintomática y tendencia al aislamiento, mejorando la
respuesta satisfactoria a la medicación.
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