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28.06.2017
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Psiconeuroinmunología

La psiconeuroinmunología representa un área interdisciplinar que trata de dilucidar la naturaleza de las relaciones entre las características psicológicas (sistema nervioso) y las respuestas físicas (sistema endocrino e inmunológico) . En definitiva, trata de comprender cuáles son los papeles que juegan estos sistemas en la susceptibilidad a la enfermedad o en la progresión de la misma. Desde esta perspectiva, diferentes autores se han planteado la siguiente cuestión: ¿Es posible que factores emocionales como el estrés, la ansiedad y/o la depresión pueden ser capaces de producir cambios neuronales y neuroendocrinos que influyan en la historia natural de la enfermedad?.

Numerosos estudios han encontrado una clara asociación entre el estrés y un incremento de las respuestas de enfermedad y efectos sobre la inmunidad, presumiblemente a través de la activación diferencial de determinados sistemas fisiológicos. Asimismo, el estrés crónico ha sido asociado a una inmunodepresión -peor respuesta de la función inmune-, llegándose a producir, en algunos casos, un retraso en la readaptación funcional del sistema inmunológico. Del mismo modo, estados emocionales negativos, y más concretamente trastornos depresivos, han sido asociados a decrementos de la función inmunitaria, haciendo al sujeto más susceptible a enfermedades de tipo infeccioso.

Entre los factores psicosociales que han sido explorados en su relación con la infección se encuentra el afrontamiento. Las estrategias de afrontamiento parecen jugar un rol importante en la adaptación emocional actual/posterior a la infección y en la evolución de la misma. Por ejemplo, el afrontamiento activo predice un mayor optimismo y menos síntomas y se asocia a una mejor respuesta inmune y un mayor bienestar emocional. Asimismo, una actitud de lucha o combativa ante la enfermedad se asocia a una menor alteración afectiva y predice una menor sintomatología física. Por el contrario, las estrategias de evitación, denegación y la represión predicen un mayor malestar y una evolución peor, y se asocian a un mayor malestar emocional. Asimismo las estrategias pasivas se asocian y predicen un peor estado inmune.

Por otro lado, las intervenciones psicológicas han mostrado resultados beneficiosos sobre diferentes situaciones y enfermedades, contribuyendo a mejorar la calidad de vida, una mayor supervivencia a la enfermedad y una regulación de la respuesta inmune. Los trabajos de Kiecolt-Glaser y colaboradores en el área psiconeuroinmunológica han permitido proponer que la competencia inmunológica puede mejorarse por medio de la práctica de la relajación y el contacto social.