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Psiconeuroinmunología
La psiconeuroinmunología representa un área interdisciplinar que
trata de dilucidar la naturaleza de las relaciones entre las
características psicológicas (sistema nervioso) y las respuestas
físicas (sistema endocrino e inmunológico) . En definitiva, trata de
comprender cuáles son los papeles que juegan estos sistemas en la
susceptibilidad a la enfermedad o en la progresión de la misma. Desde
esta perspectiva, diferentes autores se han planteado la siguiente
cuestión: ¿Es posible que factores emocionales como el estrés, la
ansiedad y/o la depresión pueden ser capaces de producir cambios
neuronales y neuroendocrinos que influyan en la historia natural de la
enfermedad?.
Numerosos estudios han encontrado una clara asociación entre el
estrés y un incremento de las respuestas de enfermedad y efectos sobre
la inmunidad, presumiblemente a través de la activación diferencial de
determinados sistemas fisiológicos. Asimismo, el estrés crónico ha sido
asociado a una inmunodepresión -peor respuesta de la función inmune-,
llegándose a producir, en algunos casos, un retraso en la readaptación
funcional del sistema inmunológico. Del mismo modo, estados emocionales
negativos, y más concretamente trastornos depresivos, han sido
asociados a decrementos de la función inmunitaria, haciendo al sujeto
más susceptible a enfermedades de tipo infeccioso.
Entre los factores psicosociales que han sido explorados en su
relación con la infección se encuentra el afrontamiento. Las
estrategias de afrontamiento parecen jugar un rol importante en la
adaptación emocional actual/posterior a la infección y en la evolución
de la misma. Por ejemplo, el afrontamiento activo predice un mayor
optimismo y menos síntomas y se asocia a una mejor respuesta inmune y
un mayor bienestar emocional. Asimismo, una actitud de lucha o
combativa ante la enfermedad se asocia a una menor alteración afectiva
y predice una menor sintomatología física. Por el contrario, las
estrategias de evitación, denegación y la represión predicen un mayor
malestar y una evolución peor, y se asocian a un mayor malestar
emocional. Asimismo las estrategias pasivas se asocian y predicen un
peor estado inmune.
Por otro lado, las intervenciones psicológicas han mostrado
resultados beneficiosos sobre diferentes situaciones y enfermedades,
contribuyendo a mejorar la calidad de vida, una mayor supervivencia a
la enfermedad y una regulación de la respuesta inmune. Los trabajos
de Kiecolt-Glaser y colaboradores en el área psiconeuroinmunológica han
permitido proponer que la competencia inmunológica puede mejorarse por
medio de la práctica de la relajación y el contacto social.
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