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El Estrés Postraumático y la Terapia del EMDR Imprimir E-mail
29.06.2005
Tabla de Contenidos
El Estrés Postraumático y la Terapia del EMDR
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Cuando una persona padece un TEPT se entiende que ha experimentado, presenciado imaginado o oído hablar de uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de otro y ha reaccionado con miedo, desesperanza y horror intensos, sentimientos negativos que se conservan bloqueados dentro de su memoria emocional, en el sistema límbico. Las escenas traumáticas pueden provenir tanto de catástrofes naturales como provocadas por actos de terrorismo, por haber participado en situaciones de violencia, como veteranos de guerra o por haber sufrido ataques físicos o sexuales, como mujeres o niños maltratados o abusados. El acontecimiento traumático es revivenciado después mediante - Recuerdos y pensamientos intrusivos,

  • Imágenes y sensaciones que le provocan un fuerte malestar.
  • Sueños recurrentes y pesadillas.
  • Frecuentemente la persona experimenta la sensación muy real de que "eso" le está pasando ahora mismo, le acuden sensaciones, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback.
  • Malestar psicológico intenso delante de estímulos externos o internos que simbolizan algún aspecto del acontecimiento traumático.
  • Ataques inesperados de miedo a los que no encuentra explicación.

Para defenderse de estas vivencias terroríficas, el sujeto puede desarrollar algunas de las siguientes conductas:

  • Evitar pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades o esfuerzos que le recuerden el acontecimiento traumático.
  • Perder la memoria sobre algún aspecto importante de la escena traumática.
  • Reducir su interés por actividades significativas. Se desvincula, se aísla, restringe su vida afectiva y su capacidad de amar.
  • Ver su futuro cerrado y sin esperanza.

Además puede tener dificultades para conciliar el sueño, irritabilidad, dificultades para concentrarse y tiende a mantener una actitud hipervigilante y de control, así como también puede manifestar respuestas desmesuradas de susto.

La persona que sufre un TEPT se presenta evidenciando un estado general de embotamiento y de anestesia afectiva. Ante él sentimos que de alguna manera no está con nosotros, aunque no pierda detalle de los gestos del profesional. Puede desarrollar un aire misterioso, como si guardase un secreto y se mantiene a una distancia temerosa del contacto humano con el entrevistador. Hablarle positivamente puede herirla, como si viviese toda esperanza como un peligro. También puede explicar experiencias terribles como si estuviese leyendo la lista de la compra, con aquella fría naturalidad que es la marca de la disociación. Si comienza a abrirse nos dirá que le asedian recuerdos dolorosos, poco claros y que le acuden en estados como de ensueño diurno o en forma de pesadillas, y que en general vive entre estados de desinterés por las cosas y ataques súbitos de irritabilidad. Todo la afecta sin poder concentrarse en nada definido y seguramente expresará que siente vergüenza o culpa por cosas que le han pasado o que está convencida de que sólo a una persona tan débil, poco válida o indigna de amor como ella puede estarle ocurriendo algo así.



Ultima modificación ( 29.06.2005 )