|
ANSIEDAD GENERALIZADA
El Trastorno de Ansiedad Generalizada se caracteriza por una
preocupación y ansiedad excesivas, persistentes y difíciles de
controlar sobre actividades como el rendimiento laboral o escolar.
Las áreas mas comunes suelen hacer referencia a circunstancias de la
vida cotidiana como la familia, los amigos, el dinero, el trabajo, los
estudios, el manejo de la casa y la salud.
Las preocupaciones suelen ser por cuestiones menores como las faenas
domésticas, la reparación del coche o llegar tarde a una cita.
La preocupación en estos casos es como una sucesión de pensamientos,
sentimientos e imágenes con una carga de sufriendo y relativamente
incontrolable, orientada hacia un peligro futuro que se percibe como
incontrolable. Hay una cierta relación entre las preocupaciones y la
intolerancia a la incertidumbre.
Así, las personas que padecen este trastorno suelen estar
constantemente preocupadas, y por lo general solo dejan un tema de
preocupación ante la aparición de un nuevo tema de preocupación.
“El individuo tiende a dar vueltas en su cabeza a estas
cuestiones, resultándole muy difícil alcanzar una solución, tomar
decisiones, llevar a cabo una actuación decisiva y vivir con relativa
tranquilidad con las consecuencias.
Por el contrario, suelen darle vueltas y más vueltas a, y
preocuparse con, las posibilidades negativas, los errores y
equivocaciones potenciales, y los fracasos y dificultades reales e
imaginarios. Es como si estuvieran petrificados en las primeras etapas
de una solución de problemas”. (Deffenbacher).
Edad de inicio:
Suele comenzar en la infancia y la adolescencia, aunque en algunos casos puede iniciarse después de los 20 años.
En niños y adolescentes, se aumenta la preocupación por su
competencia o la calidad de su actuación en la escuela o los deportes,
incluso cuando no son evaluados.
También pueden preocuparse por la puntualidad y los acontecimientos
catastróficos, mostrándose conformistas, perfeccionistas, inseguros de
sí mismos y buscando la continua aprobación y ser tranquilizados.
Los síntomas mas frecuentes son:
Inquietud o impaciencia, fatigabilidad, dificultades de
concentración, quedarse en blanco, irritabilidad, tensiones musculares
y dificultades en el sueño.
Otros posibles síntomas: temblores, sacudidas, dolores o
entumecimientos musculares, manos frías y húmedas, boca seca,
sudoración, náusea o diarrea, polaquiuria, dificultad para tragar o
nudo en la garganta y respuestas exageradas de sobresalto.
Aspectos cognitivos:
Particularmente en la ansiedad generalizada, (Beck) distingue cinco
categorías de distorsiones cognitivas: miedo al daño físico, miedo a la
enfermedad mental, a la pérdida de control; miedo al fracaso y a la
incapacidad para afrontar las situaciones, así como miedo a ser
rechazado o despreciado. Son personas que tienen dudas sobre su
autovalía y competencia, que tienden a preocuparse excesivamente por
todo
También presenta distorsiones cognitivas referidas a una
sobrevaloración de la probabilidad de que ocurra un suceso temido, o
sobre su severidad, así como infravaloración de sus recursos de
afrontamiento y de la posibilidad de recibir ayuda de otros.
Se han utilizado diversas técnicas para tratar el trastorno de
ansiedad generalizada. Debido al carácter multidimensional de la
respuesta de ansiedad, suelen emplearse combinaciones de técnicas
dirigidas a incidir sobre los aspectos tanto fisiológicos como
cognitivos y conductuales. En este sentido, se podría decir que existen
tres tipos de técnicas de reducción de ansiedad:
- Técnicas dirigidas a la reducción del nivel de activación: como las técnicas de relajación y respiración y las técnicas de biofeedback.
- Técnicas de exposición: constituidas por un conjunto de
procedimientos dirigidos a exponer al paciente, de forma imaginaria o
real, a estímulos y situaciones que le producen ansiedad. En esta
categoría se incluyen la desensibilización sistemática, las distintas
formas de exposición y el modelado.
- Técnicas cognitivas: abarcan un conjunto de técnicas cuyo
objetivo es lograr un cambio de conducta a través de la modificación de
las cogniciones. Aquí se encuentran la terapia cognitiva de Beck y la
inoculación al estrés
Las técnicas cognitivo-conductuales estarían constituidas por los
dos últimos grupos y han resultado ser de gran utilidad en el
tratamiento de la ansiedad, debido a que, al mismo tiempo, se logran
modificar distorsiones cognitivas productoras de estímulos ansiógenos e
instruir al paciente en técnicas que le permiten enfrentarse mejor a
situaciones reales de estrés que le lo cual le proporciona mayor
seguridad en sí mismo y que por lo tanto disminuyen sus respuestas de
ansiedad. En este caso, las técnicas ayudan a disminuir la intensidad y
duración de las respuestas de ansiedad y a valorar las situaciones de
una forma más adecuada y realista.
|