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CICLO VITAL
EL AGUILUCHO
Capítulo 1
Érase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque,
encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo
puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que
los pollos y a comportarse como estos.
Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué esta águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrada en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me la encontré malherida en el bosque, y como le he dado
la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo
y, por lo tanto, ya no es una águila.
 El naturalista dijo:
- El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y
curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has
proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin
embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede
enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
-
Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tu muy bien decías
antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no
vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por
qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un
águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.
-
Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los
pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus
dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su
corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?
Capítulo 2
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos
en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su
comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las
posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar
si esas posibilidades se hacen efectivas?.
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del
corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma
cercana. Le dijo: “Tu perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus
alas y vuela. Puedes hacerlo”.
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba
confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando
saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de
volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al
aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila.
Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo”.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le
rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando,
miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho
al tejado de la granja y le animó diciendo: “Eres un águila, abre alas
y vuela”.
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este,
impresionado por aquella miada, le dijo en voz baja y suavemente: “No
me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás
como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar
con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días
pasados cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas”.
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia
el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició
suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un
grito triunfante, voló alejándose en el cielo.
Había recuperado, por fin, sus posibilidades.
El cuento nos dice que algunas personas desconocen a las alturas
a las que pueden remontarse, la psicoterapia despierta a las personas a
la realidad de su propia grandeza, las hace llegar al conocimiento de
ellas mismas y de los demás, dándose cuenta de que son mejores de lo
que pensaban
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