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DUELO

 El duelo es una experiencia en que la persona sufre por pensamientos, sentimientos y actividades que vivimos cuando nos enfrentamos a una pérdida importante, principalmente la muerte de un ser querido. Esta pérdida es psicológicamente traumática y siempre es dolorosa, asociándose a síntomas físicos y emocionales.

Cuando perdemos a alguien, especialmente cuando hemos tenido poco o ningún tiempo para prepararnos, o se trata de alguien todavía joven, o de una persona muy significativa o a la que aún sentimos que necesitamos, estamos furiosos, enojados, desesperados… A menudo los miembros de la familia se quedan solos, se pueden sentir abandonados por el fallecido o bien culposos por no haber conseguido evitar que muriera, llenos de amargura, de ira, o simplemente deshechos moralmente e incapaces de enfrentarse a la brutal realidad.

Duelo Los primeros días estarán muy ocupados, haciendo gestiones y atendiendo a los parientes y amigos que vendrán a verles. El vacío se siente después del entierro, cuando se han marchado todos.

Los niños tienen una idea diferente de la muerte, y esto se ha de tener en cuenta para hablar con ellos y comprender sus reacciones, que pueden ir desde la retirada silenciosa y el aislamiento, hasta el llanto a gritos que atrae la atención en un intento de sustituir a un objeto querido y necesitado. También pueden sentir un gran remordimiento y culpabilidad.

Para los adolescentes, que ya de por sí están en una época difícil, la pérdida del padre o la madre es un peso excesivo que puede producir sentimientos de culpabilidad, rabia y tristeza.

A veces, después de una pérdida pueden presentarse síntomas somáticos (Sensaciones físicas: Estómago vacío, tirantez en tórax o garganta, hipersensibilidad a los ruidos, sentido de despersonalización, sensación de ahogo, boca seca) como consecuencia de una incapacidad para sobreponerse a los sentimientos de dolor y culpa.

Se necesita un tiempo y un proceso para volver al equilibrio normal que es lo que constituye el DUELO. Los duelos mal elaborados pueden convertirse en depresiones crónicas.

Los miembros de la familia pasan por diferentes fases de adaptación. Al principio, muchos no pueden creer que sea verdad.

Fases del Proceso de duelo

  1. Experimentar pena y dolor
  2. Sentir miedo, culpabilidad y resentimiento
  3. Experimentar apatía, tristeza y desinterés
  4. Reaparición de la esperanza y reconducción de la vida.

¿Cuándo finaliza el duelo?

Termina cuando las tareas del proceso han sido finalizadas. Por lo tanto no hay respuesta concreta. Dos años es la fecha más aceptada. El hablar de la persona desaparecida sin dolor es un indicador de que el duelo ha terminado. Hay personas que nunca completan el duelo reapareciendo la pena de vez en cuando.

“El padre volvía de los rituales funerarios. Su hijo de 9 años estaba de pie asomado a la ventana, con los ojos muy abiertos y un amuleto dorado colgándole del cuello, lleno de pensamientos demasiado difíciles para su edad. Su padre le cogió en brazos y el niño preguntó: ¿dónde está madre? En el cielo, respondió su padre, señalando el firmamento. El niño levantó los ojos al firmamento y lo contempló largamente en silencio. Su cabecita desconcertada lanzó a la noche esta pregunta: ¿dónde está el cielo? No hubo respuesta; y las estrellas parecían las lágrimas ardientes de aquella oscuridad ignorante.” TAGORE, El fugitivo, 2ª parte, XXI
“Con una esperanza desesperada la busco por todos los rincones de mi habitación; y no la encuentro. Mi casa es pequeña y lo que ha salido de ella una vez nunca puede recuperarse. Pero tu mansión es infinita, señor, y buscándola a ella he llegado a tu puerta. Estoy bajo la bóveda dorada de tu cielo nocturno y levanto los ojos ansiosos hacia tu rostro. He llegado al borde de la eternidad, desde la cual nada puede desaparecer; ni la felicidad, ni la imagen de un rostro visto a través de las lágrimas. ¡Oh! Sumerge mi vida vacía en ese océano, húndela en la más honda plenitud. Déjame sentir por una vez en la totalidad del universo ese dulce contacto perdido.” TAGORE, Gitanjali, LXXXVII

 

Más información en el artículo "El Duelo".