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FOBIAS
Una fobia específica es un miedo excesivo o irracional
desencadenado por la presencia o anticipación de objetos o situaciones
específicos: animales, lugares cerrados, alturas, oscuridad, tormentas,
vuelos, ver sangre, recibir inyecciones, intervenciones médicas (p.ej.
dentales), tragar alimentos sólidos, conducir un coche, aguas
profundas. En la fobia a la sangre suelen aparecer náuseas y
desvanecimiento y no siempre se da el miedo. Como consecuencia de la
exposición al elemento fóbico, se produce una respuesta inmediata de
ansiedad que puede llegar incluso al ataque de pánico.
En los niños, la ansiedad puede manifestarse mediante lloros, inmovilidad o el aferrarse a otra personal.
Los adultos, pero no necesariamente los niños, reconocen que su miedo es excesivo.
Las situaciones fóbicas son evitadas o se soportan con ansiedad o
malestar intenso. La evitación, anticipación ansiosa o malestar en las
situaciones fóbicas interfieren marcadamente en la rutina normal de la
persona, en sus actividades laborales, académicas o sociales o provocan
un malestar intenso por tener la fobia. (American Psychiatric Association).
Edad media de inicio:
- 7 años para la fobia a los animales
- 9 años para la fobia a la sangre
- 12 años para la fobia dental y la fobia a las alturas
- 20 años para la claustrofobia (ej. fobia a volar)
Los miedos fóbicos de inicio en la infancia y en la adolescencia, en algunos casos pueden remitir sin tratamiento.
En los adultos, el trastorno suele ser crónico, a no ser que se reciba tratamiento.
Tratamiento:
El tratamiento psicológico de las fobias simples es muy rápido y
eficaz. Las fobias complejas, que se han ido cronificando e insertando
en la personalidad del afectado, con sus evitaciones y rituales cuasi
obsesivos, requieren un tratamiento más largo de psicoterapia que
incluya la desensibilización y reprocesamiento de las situaciones
fobógenas.
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